lunes, 16 de noviembre de 2009

VAMOS A LA LUZ- HECHOS INSÓLITOS Nº7

Hace unos meses llamaron a la puerta de casa; eran las 20h46m. Elena, mi compañera, atendió la espontánea visita; al sospechar yo que no se trataba de una mera petición de sal o huevos por parte de algún vecino, llevado por mi curiosidad y el celo conyugal me uní a la charla. Se trataba de dos miembros de la Asociación Luz que Vienes que traían consigo una sorprendente información que cambiaría nuestras vidas: nuestro hijo Ramón, de cuatro años, era la 53ª reencarnación de Ufurungul (con acento en la última u), el Maestro de la Luz Venidera. Los miembros lumínicos eran dos jóvenes de aspecto afable y vestimenta convencional más propia de unos estudiantes de derecho afiliados a la tuna.

Durante los escasos cinco minutos que duró el acto informativo, los iluminados creyentes siempre en un tono afable, nos explicaron cómo se había llegado a tal conclusión. Dos horas antes, hallándose todos los miembros congregados en la sede clandestina de la asociación, se había dado la nueva tras un largo proceso mágico-ritual llevado a cabo por una médium profesional, colaboradora con el más allá imparcial e independiente, contratada para el caso y suministrada por el Ministerio de Asuntos Muy Exteriores (M.A.M.E). La médium daba así por finalizado un ritual de tres días durante los cuales había permanecido encerrada en un cuarto oscuro, alimentándose sólo con galletas de chocolate y caramelos sabor melón (con forma de melón), emitiendo gruñidos guturales cada tres minutos y alguna ventosidad silenciosa de esas cargadas de metano. Dos horas atrás, Amaris Foster (con acento en la última silaba), experta en el tarot y mucho más, escribía con spray dorado en el suelo de la habitación (acción nada fácil y menos sin luz) el nombre de nuestro hijo y la dirección completa de nuestro domicilio del revés. Los extasiados esperadores de la luz, sobresaltados ante la buena nueva, tras deducir que aquello no era cirílico, bajaron a la copistería de la esquina, compraron un espejo y antes de que desapareciera la información escrita (pues resultó que el spray no era pintura sino espuma-confetti, y por ende bien acaba volatilizándose o siendo absorbida por la madera y/o cualquier tejido como era el caso) anotaron el lugar al que debían dirigirse para contactar con el reencarnado maestro.

Los privilegiados emisarios debían actuar rápido, puesto que dos horas y cuarto después de la anunciación, morirían fulminados por un infarto, tal como contemplan las Sagradas Escrituras Lúcidas Vinientes (apartado Reencuentros con Maestros) como premio otorgado a los honrados emisarios. Si no morían por sí solos al cabo de ese tiempo, estaban obligados a abandonar la congregación y exiliarse en la tierra del pecado conviviendo cinco días y cinco noches sin dormir entre la sodomía y el gomorrismo que gobierna esta sociedad de pecadores, al finalizar este periodo, la sexta mañana, debían ingerir sendas cápsulas que les provocarían el infarto. Glorioso trance inmortal que permite la ascensión y comienzo de una vida eterna con los hermanos biocreadores de la Luz que está Viniendo en la nave nodriza sita en la galaxia Tremen Lux desde la que nuestros progenitores galácticos sondean el universo en busca de la Luz Eterna y sus maestros.

Como decía, al cabo de cinco minutos de soliloquio, los miembros de la agrupación nos preguntaron si podían ver a Ramón, a lo que Elena soltó una rotunda negación con signo de admiración (no hacia ellos, claro) y yo opté por pedirles disculpas y una tregua de dos minutos, cerrar la puerta e iniciar una reflexión conjunta con mi compañera sobre el plausible futuro de nuestro hijo.

Hace veintinueve años, dos hombres de aspecto formal y afable sonrisa, llamaron a la puerta de casa de mis padres informando a estos de que la 52ª reencarnación de Ufurugul (con acento en la última u), maestro de la Luz Venidera, era su pequeño hijo José. En este caso fue mi madre quién pidió disculpas a los celestes mensajeros y tras reflexionar brevemente con mi padre, ambos decidieron echar a patadas a esos iluminados amenazándoles con llamar a la policía si volvían a molestarnos.

Parece que la vida es un círculo abierto que el destino se empeña en cerrar como sea, sin importarle años ni distancias, el destino obedece a su propia consecución. En esos tensos momentos de reflexión, pido a Elena que pondere bien su negativa, la intento convencer de que probablemente Ramón, nuestro fruto del amor, tendrá una vida sana, una educación plena y una rica vivencia si, como proponen los iluminados creyentes, ingresamos al niño en el centro Rusumsum para niños reencarnadores que la Asociación dispone de manera gratuita y sin contraprestaciones forzosas a nuestro servicio. Además, a parte del destino que vuelve a señalar mi estirpe como la elegida, el centro educativo está homologado por el Departamento de Educaciones No Afines y Polémicas.

Y coge Elena al cabo de cuatro días, cuando habíamos decidido que vale por qué no, probémoslo y si el niño no es feliz pues que vuelva a la escuela normal, hace las maletas y con Ramón de la mano abandonan el domicilio. No podía salir de mi asombro. Se había vuelto completamente loca. Por supuesto denuncié la desaparición, aunque en realidad se tratara del secuestro de un menor por parte de una enajenada. La policía hizo lo que pudo durante unas semanas. Yo, en cambió, superando poco a poco el trauma, rehice mi vida, dejé de esperar noticias acerca de su paradero y me casé en eternas nupcias con Luz Venida, vigesimosexta hija de Uputrungul el Gran Maestro Paciente Reencarnado, a quién me uní porque el destino está escrito. Mi hogar, mi familia están ahí, cerca de la luz venidera. Es mi misión final como progenitor de la estirpe reencarnadora acercarme a la Luz Venidera y consigo a mis seres queridos.

Al cabo de unos meses, todo volvió a la normalidad; Ramón y Elena fueron encontrados por los miembros exploradores de la asociación quienes los trajeron a su verdadero hogar, con nosotros, con los elegidos, cerca de la Luz. Elena es mi segunda consorte bautizada como Luz Venida Después; Ramón es Ufurungul Maestro de la Luz en Estado Prematuro 53ª reencarnación y como tal, está siendo educado e ilustrado en su futura función como guía supremo de la Tierra sustituyendo así a los pecadores corruptos hijos de las sombras que gobiernan ahora el planeta en nombre del materialismo y el vicio.

Y somos felices. Aunque ahora mismo cercando nuestro palacio lumínico se hallen patrullas armadas de la policía del estado corrupto comunicándonos por megafonía que desistamos de nuestra actitud o entrarán por la fuerza con el peligro físico que ello supone para todos. No saben lo que hacen, pobres engendros de la oscuridad. No respetan nada. Elena, fuiste la otra tarde a una comisaría y hablaste mal de nuestra asociación, les dijiste que retenemos por la fuerza a las personas, a menores; pero tú estás corrompida; nosotros no, esperamos a la luz; tú nunca la esperaste ni creíste presa del vicio oscuro. Y es preferible que ascendamos a las naves de nuestros biocreadores galácticos antes que sucumbir a la fuerza corrupta que nos esclavizará y secuestrará (ellos sí lo hacen) encerrándonos en sus cárceles, con sus leyes impuras. Por eso el hermano Luz Salvadora Ascensora ha puesto en mis manos un rifle de caza y tres balas. La primera será para ti disparada por mí, la segunda será para Ramón ( disparada por mí también, claro) y la tercera la dispararé yo mismo a mi material cuerpo. Nos hemos despedido recitando, entre inevitables lágrimas tuyas de incomprensión e ignorancia, los sagrados versos lumino-litúrgicos y cogidos de la mano diremos adiós a esta terrícola vida. Saludamos así a nuestra inmediata inmortalidad.

Aides Lux Venitum Inmortalis


6 de Junio de 2009, St. Sadurní d’Anoia (Barcelona).

EL DIA EN QUE TODO CAMBIÓ- HECHOS INSÓLITOS Nº8

      A quien pueda leer este escrito. En ese caso, significa que la civilización e internet aún funcionan y que tú no sucumbiste.

 

     Habían pasado casi diez minutos desde que presto a escribir, impulsado por el deseo de alimentar esa actividad que me hace sentir vivo, me peleaba con mi falta de ideas tratando de arrancar, de desarrollar alguna buena idea, alguna interesante trama en la que perderme figurando el embrión generador de lo que debiera ser mi tercera novela por contrato. Me sentía a punto de  recibir la bendición de la musa, su beso inspirador, de caer agradecido en sus brazos, posicionado el bolígrafo sobre el papel ante el inminente disparo de salida.

 

     Vale, no dispongo de suficiente batería. Sintetizo.

 

     Era una soleada mañana de primavera, me disponía a escribir cuando sonó el teléfono. Ahí empezó todo. Para darle más proximidad y una más potente dramaturgia lo narraré en presente.

 

      Suena el teléfono; es mi amigo Ricardo (yo me llamo Roberto, de apellidos Baena Sotos). Hacía unas cuantas semanas que no sabía nada de él y ello me resultaba extraño, Ricardo es de esos amigos regulares y con los que compartes cotidianeidad; era extraño que no diera señales de vida de repente sin motivo alguno.

 

      Reproduzco la conversación:

 

 (Ricardo):-Roberto…

 (yo)- ¡hombre!

-ven conmigo….

-…vale…¿estás bien?…¿qué has hecho estos días?...no contestas al móvil, anteayer te llamé a casa y nada…

-…camina…

-ya

-ofrorist um jejer

-¿qué?

-jumtumur tatakli fgoj

-tío, ¿qué dices?

-…..

-Ricardo

-mnnnooorrrrrr

-¿qué haces nen?

-…es un cambio….fflurshtur ash tal fgoj

-¿vuelves a fumar?

-…

-¿me estabas hablando en algún idioma?,  no he pillado la coña

-…..

-…..

-….

-¿Ricardo?

-ash tal fgoj ash tal fgoj

 

     Y cuelga el teléfono. Obviamente lo llamo al instante. Sin respuesta. Lo primero que pienso es que mi gran amigo Ricardo se ha vuelto loco, así, sin más; víctima de algún trastorno psicótico fruto de años de consumo periódico de éxtasis y de estar en el paro mucho tiempo. Cojo la chaqueta, raudo me dirijo hacia su casa; tengo que verlo en persona, algo no me pinta bien, al menos sobre su estado de salud. Cuando me dirijo a la cocina para apagar el televisor, observo que el locutor del telediario, famoso por sus jocosos comentarios después de cada noticia, por su chispa y su estilo personal inconfundibles, mira fijamente a la cámara sin decir nada; está petrificado. Parece el típico error desde realización. El tipo no parpadea; mudo. Entonces, llevado por la curiosidad, acerco mi rostro a la pantalla, quizás por algún error técnico de emisión se haya congelado la imagen desde el satélite, pero cuál es mi asombro cuando al encontrarme a un palmo del aparato me doy cuenta de que no es una imagen fija, el reloj de su plató funciona. De repente, el presentador, sin mover ningún músculo de la cara, dice “ash tal fgoj”, sigue mirando fijamente a cámara y transcurridos unos segundos se levanta y se marcha. Sonrío pero al momento siento miedo; lo relaciono automáticamente con Ricardo. Suena el móvil, es mi sobrina Jennifer, descuelgo (bueno, es un móvil) y al otro lado del aparato (es un decir) oigo a la chiquilla repitiendo las tres malditas palabras; su tono carece de vida; lanzo el móvil al suelo y, ahí sí, retrocedo pálido y acojonado. Estoy sufriendo un ataque de paranoia. Al instante, en un acto reflejo, cojo al azar un tomo de la enciclopedia Marousse, que guardo en su totalidad junto a las pastas y arroces, y lo lanzo contra el televisor. ¡joder!...¡qué está pasando!...”ash tal fgoj”… Ricardo, el presentador, mi sobrina…¿me he vuelto loco o qué?...¿son alucinaciones?...sigo con mi plan inicial preso de un incipiente ataque de pánico y de un declarado ataque de nervios. Cuando salgo de casa cambio de plan. Decido simplemente salir a la calle, dar la vuelta a la manzana y volver a casa para confirmar que todo sigue igual y yo y mis amigos cuerdos. Sí, últimamente ando nervioso, será eso.

 

    Bajo por las escaleras y cuando estoy a punto de salir a la calle, en el portal de imitación mármol me cruzo con la Sra.Vicenta; noto que me mira raro; normalmente, siempre que coincidimos, mantenemos un breve y cordial intercambio de  formalidades, siempre ambos sonriendo y, yo al menos, deseando finalizar cuanto antes el protocolo vecinal. Pero esta vez, en respuesta a mis buenas tardes, la septuagenaria vecina me suelta un “utum ofror jkelit”  haciendo el gesto a la vez de que salga a la calle con ella; le pongo cara de no entender nada y la mujer se marcha ignorándome. Me quedo en el portal de dudoso estilo decorativo pasmado. No oso mirar fuera. No pienso subir a casa por las escaleras, temo encontrarme a todo el vecindario bajando en fila india con los ojos en blanco balbuceando aj tol flor o lo que sea...esto es rarísimo.

 

    Decido, no sé porqué la verdad, volver a casa por el ascensor cuando de repente oigo gritos desde la calle; me acerco a la puerta del edificio y desde el otro lado del cristal veo una multitud que camina por el carril bus gritando al unísono “¡ash tal fgoj!”…algunos cargan tronos de madera con banderas ardiendo….me entra la risa nerviosa, vale, no estoy loco, es que todos se han vuelto locos y están poseídos. Gritan esas tres malditas palabras sin parar. Me pellizco el brazo derecho…sí, es real. De acuerdo, hay que hacer algo. Doy vueltas en la portería “pensando” qué hacer, ¿me encierro en casa y ya pasará?, ¿llamo al teléfono de información para que me digan “ash tal fgoj”?. Me subo la capucha de la sudadera y salgo a la calle decidido a mezclarme con la muchedumbre posesa, con la intención de indagar qué está sucediendo, de obtener alguna explicación lógica sobre lo que está ocurriendo; eso sí, debo disimular, por lo tanto me comportaré como uno más.

 

    Nada más integrarme en la procesión, una chica de bellos ojos azules y notoria delantera me coge del brazo y sin mover un solo músculo de la cara, me lleva a la primera fila donde un anciano parece guiar la manada. Estoy a su lado. El viejo lleva un macho cabrío (vivo) al cuello y porta un cetro del que emana una luz roja en la punta. Da la impresión de ser un gurú; desde luego es el más ido de todos, el que grita más fuerte las tres palabras. Yo, haciendo uso de una innata mimesis, alzo ambos brazos y con la mirada perdida recito el bizarro salmo. Así caminamos un buen rato, al parecer sin rumbo fijo pues cuando al viejo le rota torcemos por una calle u otra; incluso hemos dado dos vueltas en una rotonda, hemos entrado en un centro comercial y recorrido la sección deportes de El Corte Yes. En los cruces los coches se detienen con total naturalidad para dejar paso a la procesión; en un semáforo he oído que sonaba “Juntos” de Paloma San Basilio desde un autocar, aunque la famosa cantante interpreta el tema con tan sólo las tres palabras misteriosas. Definitivamente, estamos perdidos, Paloma San Basilio aún vive.

 

   La tensión, la mía, alcanza su cénit cuando, en una parada que hacemos ante el monumento a un antiguo dictador, el viejo sin dejar de mirar al cielo brazos en alto dice en voz baja “lo sé” mirándome acto seguido y guiñando un ojo, uf…esto es demasiado, las piernas me flojean. Hago como si nada pasara; el santón enajenado también. Estoy aterrado, pero continuo con mi mímica. 

 

    Parece ser que, al menos en mi barrio, la gente está poseída por algo; toda sin excepción. Todos se comportan igual y sólo saben decir “ash tal fgoj”. Las tiendas están vacías, incluso el centro de bronceado artificial. Allá por donde pasamos la gente se une a la procesión, y lo más chocante: allá por dónde pasamos siempre se lanza desde el balcón alguna persona al grito de “ash tal fgoj”. Me cuesta disimular ante estas escenas, más cuando en una ocasión, el cuerpo de un suicida espontáneo ha chocado contra el suelo a dos escasos metros de mí con la consiguiente salpicadura. Debo contenerme pues si no lo hago creo que me va la vida. Esto es serio, amenazante. Cuando pasábamos por la plaza del ayuntamiento, un anciano ha sacado una botella de alcohol de farmacia, se la ha vaciado en la cogotera y acto seguido se ha prendido fuego mientras recitaba las tres palabras, tan pancho como si nada. Justo en el momento en que recorríamos un parque público, el equipo de jardineros de la subcontrata municipal ha empezado a masacrarse unos a otros con sus utensilios botánicos; parecían no sentir nada, ni se inmutaban. Por supuesto mientras se clavaban unos a otros las hoces, sierras y rastrillos, proferían el puñetero “ash tal fgoj”. Esto está subiendo de tono. Tengo la impresión de que el viejo del cetro cutre manipula a las personas, ahí donde dirige su mirada sucede algo, es como si fuera un potente telépata que esta anulando las personas… ¿control mental?...todo esto escapa a mi razón y no quiero que ésta escape de mí.

 

    Cuando llevamos al menos dos horas, la ciudad entera discurre en procesión.  Continuamos por la autopista de pago que lleva al sur; cuando nos acercamos a los peajes, y hay unos cuantos, las barreras se levantan solas. Estoy agotado, tengo la garganta seca, empiezo a cavilar un plan de escape. Decido que la mejor opción es salir escopeteado en cuanto se presente la ocasión, campo a través. Dudo de si la legión de chalados me perseguirá obedeciendo las silentes órdenes del viejo, o de si éstos, presos de un instinto colectivo, irán en mi captura. Estoy cagado. Quizás en cuanto me ponga a correr el viejo abordará mi mente y contra mi voluntad me mataré machacando mi cabeza contra una roca. Desde luego algo hay que hacer, la multitud parece tan absorta que incluso es posible que me ignoren. Tengo miedo, ansiedad.  

 

    Tras cruzar un puente lo veo claro. Giro noventa grados y me pongo a correr como un loco (sic). Al cabo de unos segundos miro hacia atrás y veo sorprendido a la chica de prominente busto corriendo hacia mí; nadie más. Me detengo, veo en su rostro el gesto de una persona normal, me hace señas con la mano de que siga corriendo, su mueca es de miedo; estamos los dos asustados. Tras subir una colina decido esperarla. El corazón va a mil.

 

-no sabía cuándo hacerlo…-le digo.

-…pensaba que era la única…

-¿qué es todo esto?

-no sé…estaba en casa escuchando la radio y de repente el hombre del tiempo empezó a hablar  otro idioma…llamé a mi madre y no entendía qué me decía…lo único que pensé fue unirme a la multitud e improvisar algo…en casa no me sentía segura.

-estamos igual….¿y ahora qué?...

 

 

    Ahorraré detalles, pues la descripción de todo lo que sucedió después ocuparía un libro entero. Para resumir, Vanesa y yo estuvimos caminando días y noches hasta llegar a las montañas. Caminamos siempre escondidos, campo a través. Hicimos el amor la primera noche, resultó que nos gustamos desde el primer instante detrás de la colina; de ello, durante nuestra huida, se originó un mutuo enamoramiento que al cabo de un año y medio engendró a Sergio, nuestro hijo; la pena es que desde que nació dio muestras de estar poseso, el niño siempre tenía la mirada fija y las primeras palabras que acertó a decir en su tierna vida fueron “ash tal fgoj” por lo que actualmente, y para la eternidad, su cuerpo descansa en la ribera de un precioso río pirenaico. Como digo, logramos arribar a zona segura, aislarnos en lo alto de un valle de origen glacial y construir nuestro hogar.

 

  Vivimos de la caza y de lo que nuestro pequeño huerto nos proporciona. Cada cierto tiempo debemos ahuyentar o deshacernos de algún poseso que se acerca. Hay buen abono en el huerto.

 

   Con Vanesa decidimos no tener descendencia por lo que practicamos el sexo con coitus interruptus o bien anal para variar un poco. En nuestros cinco años de aislamiento, calculo a ojo (es un decir) aún ni mi compañera ni yo hemos podido saber qué sucedió, el porqué de esa súbita posesión colectiva, el viejo,… no tenemos noticias ni vagas sospechas de qué está sucediendo “allá abajo” ahora mismo, ni siquiera de si existe el mundo tal como lo abandonamos. Nunca nos hemos atrevido a volver. Nunca nos hemos encontrado a alguien normal a quien preguntárselo. Por ahora veo que internet funciona pero nadie actualiza contenidos de nada, ni foogle siquiera, ni los diarios, ni los chats. Nada funciona, pero existe aún. Es por eso que me he animado a escribir este mail.

 

    De todas maneras debo reconocer, y Vanesa piensa igual, que no hay mal que por bien no venga pudiendo afirmar que todo este tiempo hemos vivido felices, en harmonía con la naturaleza, libres, autogestionando nuestros recursos, mi/nuestra vida, a salvo de una locura que enajenó a las personas y desmanteló la sociedad en la que nacimos, crecimos. Por otro lado, sufro una pesadilla recurrente en la que el viejo gurú me sodomiza con el cetro mientras el macho cabrío aplaude y nuestro amado Sergio me regala flores rojas al tiempo que recita una oración. He llorado mucho por mi familia, por mis amigos que seguro sucumbieron a la locura colectiva. ¿y por qué no nosotros?

 

     Nunca lo he sabido.

 

     ¿Tú lo sabes?

 

      

lunes, 26 de octubre de 2009

POEMA DEL DESDOBLAMIENTO LUCIDO



cuatro ojos concéntricos

desdoblan sus miradas de prisma turbio

para en el espejo de tres caras

hallar más infinito del soportable

 

el último rey ha sido ejecutado

dentro del palacio de cristal oscuro

 

y con esta visión entremezclo la sordidez que ven mis ojos

al otro lado de la ventana

con un pasaje de libre visión asociativa

 

estamos en mí

estoy con nosotros

 

el mundo dentro de tus ojos se pasea entre arcos irisados

entre bambalinas de alegres colores

flotando en un mar de cristal

 

yo no estoy ahí para corroborarlo

pero tú me lo cuentas

desde el otro lado de la ventana

vidrio interior

 

la cabeza huérfana del rey depuesto saluda al paso

¿por qué no besar sus labios aún calientes?

no me mires así, ha sido idea tuya

 

alma perdida en el palacio de cristal oscuro

 

no me regañes

viniste conmigo desde el primer día a la luz al mundo

y juntos nos moriremos en la misma carne podrida

refrescados por las mismas lágrimas

apenadas por nuestra huida

 

reafirmemos lo que ahora somos

partes desmembradas de un mismo cuerpo

que se yergue compactado a pesar de

como a través de sigue viendo sordidez

aunque el mundo más allá cambia

y más aquí se transforma en sí mismo imperturbable

 

un solo sentir multiplicado

atraviesa rectos muros

 

menudas palabras de soledad

que abarcan poco

mas allá de quien las escribe

 

y tú que lees

paseas por tus propios palacios de cristal oscuro

y besas regias cabezas decapitadas

sin asco al qué dirán pues nadie te ve

 

ves con nosotros la sordidez al otro lado

danos tu mano vocálica, consonántica

que escribe parágrafos encriptados

de puro entendimiento que no clara comprensión

 

el rey oscuro en el último palacio

 

goza la visión al vernos gozarla

unta lubrificada nuestros ojos nublados

con la pócima de la expansiva lucidez

 

 

nos entrevemos por yuxtavisión sincronizada

cuatro ojos expandidos

 

retorno entero a la unidad quebrantable

intra-corpórea bajo un mismo nombre

fascinada ante lo que no pudo ver

sin más aire que el respirado

ni más ayuda que el propio aliento

con las letras como sosiego

 

vuelta al punto cero realidad

suma exponencial del individuo

 

 

lo que da de sí mirar por la ventana

POEMA DE LA TRASLACIÓN POÉTICA



habiendo perdido el norte


para hallar muchos más


quilómetros y tiempos largos sin puntos cardinales


sures estos nortes

estes estos oestes

oestes estos estes

nortes estos sures



y todos los puntos intermedios posibles



rumbo a ese saber no sabiendo dónde ni cuándo ni los porqués

ni sus respuestas

no viendo ya desde dónde vine

para hallar mucho más


senderos yuxtapuestos


y todos las posibles posibilidades


rodando vengo

en los caminos entretengo entredejo

sobreescribo proscrito


nunca dejando de aprender porqué sólo hago que leer

mirando hacia atrás que es adelante pero vuelto del revés

con la mochila en los pies

y el canto silencioso del caminante

que certero paso a paso borra las huellas que no quiero dejar

en ese camino siendo ninguno y todos a la vez


ahora todo parece verdad

antes quizás no lo fuera

lo sé si no dejo de andar


paseo el mundo y él me pasea

concatenando los pasos

y ese todo que conforma

pieza engranada en concéntrica simbiosis

radial sentimiento

que permite rotar


roto en traslación poética

no quebrado sino inércico

como digo

en paralelo


y todas las direcciones llevan


no se llega a b

desde a

sin pasar por z




puestos a releer

ya que lo permite el paisaje

que con sus letras al completo lo recuerda

reinicio desde cualquier punto medio

el próximo recorrido

como digo

sin parada



traslación

POEMA CELEBRACIÓN DEL ACTO DE ESCRIBIR


es al estar vivo que escribo
en continua celebración,
rellenando sólidos vacios,
resolviendo la ignorancia
del ser léxico-vital

impune ante la sentencia
y el verbo que esclavo libera,
juego por jugar
al acto constructor de la letra simiente



celebro estar vivo
ergo escribo



amada letra
ergo leo



es al estar vivo que escribo
en continua celebración
sin esperar a cambio redención
la letra no peca ni la mano pecó

y más libre que la letra es el verso
que la acoge,
y más libre que el poeta es el lector
que devuelve
mano a mano
cada verso



sé que moriré
ergo sigo escribiendo



brindis por los espacios y tiempos descritos
en el sinfín de la contemplación poética

ante el amanecer conjugado
hasta que anochece y despierta cándido el vocablo
alzo la copa por todo lo visto

ante el camino letrado

y sentado camino
volando bajo tierra
sobre el aire y sus nubes
viendo tras el sol que también hay luces
y tras las estrellas no sólo oscuridad

siento llano, complejo
despierto adormecido el sueño escrito por proscrito
vuelvo a caminar brindando por el todo que es algo
y los algos que vienen de nada
descubriendo la levedad del ser con la gravedad del estar



nada sé
ergo sueño



y lo celebro

viernes, 23 de octubre de 2009

HECHOS INSOLITOS Nº5

"EL CONTADOR"

Hola, me llamo Enrique. 

De antemano recibo vuestras buenas vibraciones y ello reafirma mi voluntad de volcar en palabras lo que desde hace mucho tiempo necesito explicar.

Soy contador. Me siento contador. Contabilizo, cuento, enumero, cuantifico. Llevo una vida normal y corriente, trabajo estable, una hipoteca que aprieta pero no ahoga; tengo dos perros, una iguana y saludo a mis vecinos. Por ahora.

Empecé a contar desde mi adolescencia. Era un hobbie, un mero entretenimiento mientras caminas distraído por la calle; que si ahora cuento cuántos semáforos cruzo, por cuántas panaderías paso, en fin, una distracción sin más originada en la mente imaginativa y volátil de cualquier adolescente.

Poco a poco este entretenimiento fue adquiriendo mayor presencia en mi vida cotidiana; que si cuántos bolígrafos hay en este momento en el aula, ahora a ver cuántos compañeros hay en el patio; multitud de cuentas que sin darme cuenta (oportuna redundancia oximorónica…) cada vez más ocupaban y condicionaban mi comportamiento ahí donde estuviera e hiciera lo que hiciera.

El día que una noche de verano en plenas fiestas del barrio conseguí acabar a solas detrás de unos arbustos del parque con la chica que me gustaba, no pude evitar contar las veces que mi miembro al fin interactivo se introducía en el orificio genital de mi cómplice sexual; por supuesto nunca a nadie he explicado esto pues como he empezado escribiendo, jamás le di más importancia. A partir de ese bello momento tomé conciencia de cómo condicionaba mis vivencias la manía de cuantificarlo todo, pero en vez de sentirme un perturbado o de vivirlo como una desviación lo asumí con naturalidad.

No haré un repaso curricular autobiográfico. Para que os sintáis en mi piel, explicaros que por ejemplo, esta tarde mismo cuando me dirigía a casa desde el trabajo me he cruzado con 526 transeúntes, de los cuales 289 eran mujeres y 237 hombres, he pisado 40 franjas blancas de paso de cebra, he esquivado con acierto 7 defecaciones caninas y he oído 2 insultos, 3 interrogaciones, además de contabilizar 20 papeleras, ah, y 1 ruptura de pareja de la que han resultado 3 reproches no contestados y 2 sí contestados. 

No soy un crack de las matemáticas, sólo sumo; me sirvo de un clic de esos manuales que puedes llevar con disimulo en una mano; una vez tuve un serio problema con la policía porque descubrieron que le daba al clic cada vez que el agente que custodiaba la entrada de la comisaría se rascaba la nariz, entonces el agente una vez percatado de mi cuantificante acción me preguntó que qué ostias estaba haciendo con ese aparato, que qué contaba, que si estaba yo gilipollas y que pa’dentro dame el dni tarao de mierda no serás de la eta…dijo “mecagon” 4 veces.

En fin, continuaré con esta confesión.

He decidido que un día dejaré de contarlo todo, debo vivir la vida libre de esta atadura compulsiva, porque en definitiva, viviendo así, todo queda reducido a una mera enumeración. Las personas siguen siendo personas para mí, pero a la vez son parte del listado que confecciono desde el momento en que decido contabilizar camisetas, pantalones cortos o pecas, por poner ejemplos. Como podréis percibir desde vuestra empatía, a veces no resulta del todo fácil gestionar mis vivencias. Cuando dialogo con alguien, mientras tengo a mi interlocutor enfrente, mi mente cuenta: “2 ojos,1 boca, 2 orejas, etc….”, independientemente de con quien esté hablando contabilizo y puedo seguir la conversación al mismo tiempo sin que el interlocutor se percate de mi desdoblada atención; aunque sepa de sobras que un rostro humano normalmente contiene 2 ojos, 1 boca, 2 orejas, etc…no puedo evitar proceder al recuento anatómico. 

56.559 gotas de estucado tienen las paredes de mi casa.

No presumo de ello. Jamás me ha supuesto una ventaja. 

Cuento, contabilizo, cuantifico, enumero,… 

889 vehículos motorizados transitan en 10 minutos delante de mi casa. 88’9 por minuto, ¿muchos, no?.

Existe una vertiente de la contabilización a la que le añado subjetividad; normalmente procedo de este modo estando en casa, por ejemplo viendo el televisor: cuento 23 mentiras en el discurso del presidente del estado en el que resido, 19 eufemismos en la locución de las telenoticias, 4 insultos graves en una tertulia; son ejemplos…

Hace 10.764 días que vivo.

Han pasado 678 segundos desde el último cigarro.

Hace 25 meses dejé la última relación.

Pararé de contar. 

Puedo…5 letras que deseo, un sentimiento que también se escribe con 5 letras….dice un amigo, lo ha leído en internet, que tengo esta manía por contarlo todo porque soy víctima de un experimento de los servicios secretos estadounidenses (SS) en el que los imperialistas han instalado vía satélite esta función en el cerebro de unos cuantos elegidos mientras nadábamos expectantes en la placenta materna; otra teoría expone que la instalación del contador ha sido vía inyección epidural. Los supuestos cobayas, procedentes de distintos estratos socio-culturales-económicos y elegidos al azar mediante un computador, desarrollan y amplifican esta habilidad durante su vida; el fin de este experimento es aplicar esta contabilización preciso-compulsiva en usos militares para futuras operaciones clandestinas contra el enemigo (o sea todo el planeta) usando estas cobayas compulsivo-contadores, una vez probada su eficiencia, como espías reclutados a su servicio, jajajaja…y yo soy eso, un contador experimental…jajaja…un títere contable, una máquina humana en pruebas esperando el veredicto de algún consejo científico perverso; ¿y si no resulto/ resultamos útiles?, ¿Qué me/nos pasará?.... ¿cesarán el programa de investigación dejándome/nos tirados como juguetes rotos cuantificando hasta el fin de nuestras vidas?, ¿nos desconectarán la función compulsiva y podremos vivir en paz?; ¿cualquier día recibiré un telegrama desde Washington o unos hombres vestidos de negro me secuestrarán para llevarme a un siniestro búnker en el que me enviarán a un país rebelde en oscura misión?, ¿dependo de un presupuesto de defensa?...buf…cuánta ficción, ¿no?... lo que tiene leer internet sin criterio…este amigo lleva medio año sufriendo alucinaciones de lo más absurdas y lo bueno es que se cree que nadie se da cuenta; tendríais que verlo, de repente le da por hacer gestos raros, se cree que nadie lo oye cuando se pone a hablar en idiomas inventados, o cuando va sacando macacos desparasitadores de las cogoteras de la gente. Me explicó su tía abuela Mauricia (con la que me llevo muy bien, me invita a pastas y té en el Club Macramé Libertario) que una vez en la boda de un familiar el susodicho alucinado en medio del rito, cuando el novio iba a dar el sí a la novia, se puso a bailar y cantar un conocido bolero del que omitiré el nombre para no deshonrar la reputación de ese gran cantante puertorriqueño; lo tuvieron que sacar del sacro recinto ante el escándalo de la audiencia.

Probablemente, siendo realistas, lo mío es un don, un talento; mal desarrollado, no debidamente gestionado pero soy así y tomando conciencia de que va a mayores la situación, me dispongo a darle fin. Será un proceso paulatino, sin estridencias.

De momento ha sido aceptada mi propuesta en el cuerpo de agentes rurales como contador de árboles; mi habilidad contadora será útil a la sociedad; he sido destinado a un puesto de vigilancia anti-deforestación para que cuente los árboles del bosque, es un método eficaz para descubrir talas ilegales, sólo hace falta comparar cuentas de un día a otro y si no coinciden los números (a la baja, claro) ello significa que algún desaprensivo ha talado árboles sin permiso. 

Ésta es la única propuesta aceptada de las no pocas presentadas a todo tipo de estamentos oficiales, empresas privadas e incluso amistades con el fin de dar rédito a esta “tara”; las demás no han conocido el éxito pues es evidente que muchas de las funciones calculadoras beneficiosas a la sociedad las efectúan máquinas, computadoras, programas informáticos; contar maletas en el aeropuerto, transeúntes, votantes, lo que sea, son cosas que las mentadas tecnologías sobradamente cumplen con plena eficacia; ¿no?.

Incomprensible la negativa del Instituto de Estadísticas Totales (I.E.T) ante mis servicios; ¿intereses políticos del gobierno?.

Agradezco al Servicio Ocupacional Sistemático (S.O.S) la comprensión hacia mi caso y la confianza depositada en mi futura actividad forestal, remunerada y, repito, muy útil a la sociedad. Una vez realizado el servicio, extinto tras el verano, no volveré a contar jamás. 

Se acabó. 

No puedo evitar sonreír cuando alguien me dice “cuenta conmigo” a lo que respondo “venga, contemos…” jajaja….humor contable… o aquello de “cuéntame”, ¡pero si ya te he contado!, no siempre lo pillan…o cuando llama al timbre el de la compañía de la luz, “buenos días, el contador” y yo respondo “no, el contador soy yo…” jajaja no saben qué decir, me tomarán por chiflado…en fin, dándole humor el tema se lleva mejor.

13 golondrinas vuelan en triangular formación ante mis ojos; qué bella es la vida, qué suprema inteligencia, contadora, ha establecido este orden vital. Porque todo tiene un orden, una cuenta, todo se enumera en sí y para todo. La parte pertenece a un todo enumérico.

La corroboración sumarial, el listado del caos ordenado que engrana la multitud de elementos que conforman la totalidad de lo que nos rodea. Eso es lo que busco, hallo y recuento.

Por eso cuento; porque continuamente confirmo la esencia misma de las “cosas” halladas en su lugar, en su precisa ponderación numérica. Es incluso una cuestión filosófica de raíz; el objeto, el sujeto, el ente, el individuo (¿indivisible dualidad?), la materia forma “UNOS”, unidades. Y yo las cuento, como todos contamos, sólo que mi espíritu escéptico, automático cuantificante, necesita cada vez más corroborar la situación existente de todos los “UNOS”.

Cuánto daño ha hecho eso de Uno y Trino; o se es uno o son tres. Obvio.

145 migas de pan quedan en el plato tras la merienda.
78 segundos han pasado desde el último cigarrillo.

6 rings suenan en mi móvil pero no pienso contestar pues 3 veces hemos intentado volver y 4 me he arrepentido.

Recuerdo aquél día en el que ejerciendo mi derecho al voto y una vez depositada la correspondiente papeleta en la urna, pude corroborar tras una rápida comparativa de sumas entre el contenido de la misma y la lista del censo, y tras decirme el consonante de mesa (sito entre la vocal y el apóstrofe oficial) que yo era el último votante que venga chaval la final de la liga ya ha empezado vota rápido, me di cuenta que ambas cantidades no coincidían. Había más votos que censados. Así lo denuncié en su momento. Obviamente me enviaron a pelar manzanas, pero la cosa no quedó allí; expuse mi queja al Tribunal Urnamentístico Perital Exo-Regio (T.U.P.E.R) y una vez probada mi queja con las irrefutables pruebas gráficas tomadas con mi cámara Pikon ( de 234 megapíxels aunque yo he contado 233, hecho también denunciado aunque ello ocuparía otro capítulo…) a escondidas de los corruptos miembros léxicos de turno, quedaron anuladas esas elecciones generales. Haciéndose eco toda la Comunidad Internacional (C.I) como fruto de una intensa campaña de sensitivación global, el caso resonó en los medios extranjeros y el presidente de los Unidos Estados de Alérica (U.E.A) amenazó con bombardear los polos norte y sur, con la consiguiente inundación de nuestras urbanizadas costas, si el gobierno del estado en el que resido no repetía los comicios esta vez vigilados por entrenados contadores humanos proporcionados por el departamento de inteligencia de su ingerente gobierno. Sí, existen los contadores humanos, pero no son fruto de un experimento vía satélite o epidérmica, quede claro…

Así es como fui famoso durante unas semanas, mi retrato apareció en todos los diarios y el programa de televisión realista “Pasando Está” me entrevistó espontáneamente en directo en la ducha de casa tras entrar por la ventana abierta que da a la calle el cámara y su compañera periodista; gente maja, la verdad.

Así es como nunca más tendré derecho a recibir prestaciones, créditos o ventajas en las listas de la seguridad social; así es como recibo amenazas telefónicas en las que una voz rasposa me dice “cacahuetes, cacahuetes” mientras de fondo se oye lo que parece una cafetera; no capto el mensaje concreto, la verdad, pero lo tomo como una amenaza directamente perpetrada desde algún despacho resentido.
Así es como un misterioso cartero, una soleada mañana, deslizó bajo la puerta una misiva en la que escrito con sangre se leía la frase “empieza a contar los días que te quedan”; preocupante…

Para no faltar a la verdad (que suele ser una aunque no nos lo acabemos de creer) y en sintonía con este momento de apertura personal, confesaros el deseo de concluir con un acto lleno de poesía esta larga etapa como empedernido contador. Una vez finalizado mi servicio forestal, iré a un lugar exento de contaminación lumínica lejos de la ciudad y en plena noche contaré las estrellas, todas y cada una, contaré esas navegantes incansables del firmamento celestial, compañeras de tiempos remotos; apuntaré en un papel la cantidad, entregaré la nota en las taquillas del depósito de Objetos Acompañantes del Difunto (A.O.D en inglés) del tanatorio de mi barrio para que en la transitoria jornada en la que encapsulen mi cuerpo inerte dispuesto a la cremación incluyan el papel que se fundirá con las cenizas corpóreas; como acto ulterior que estas cenizas sean lanzadas de noche bajo un cielo estrellado. 

Bello.

Agradeceros el tiempo destinado a esta lectura (aproximadamente entre 10 y 13 minutos hasta este punto) y la decodificación de este gran número de letras dispuestas en lógico orden dando sentido al texto.


“ vivimos la vida como una cuenta atrás,
es mejor quizás perder la cuenta;
vivimos la vida contando los pasos
y no alcanzamos a caminar.”

(Nebur Sorg)

Gracias.




HECHOS INSÓLITOS Nº 6-

El hombre que defecaba dinero

Juan Alberto Blesa Martín, ciudadano trabajador, padre de familia, es el primer caso de exoeconofagia, o defecación involuntaria de dinero (via rectal claro), oficialmente registrado.
Hace cinco años, casualmente por estas fechas, se declaró un caso de esta extraña enfermedad aunque no alcanzó visos de credibilidad dado que el afectado no pudo ante notario certificar su mal pues falleció en un misterioso accidente aéreo ocurrido, sospechosamente también por estas fechas, en las islas Kuy (Indonesia Exterior) donde pasaba unas vacaciones; pocas horas después de avisar sms a los servicios sanitarios desde su bungalow alquilado en un islote y aislado de las tribus hostiles nativas, de la masiva defecación de dinero que estaba destrozando su recto, su avioneta se estrellaba contra el mar.
 Es sabido actualmente, y así lo certifican los experimentos realizados con dobermans estrábicos, que la tinta del papel moneda corroe sobremanera las paredes groso-intestinales, así como también las monedas en curso, además del riesgo de que las de céntimo de euro se depositen en el apéndice. El afectado anónimo pidió urgentemente una hospitalización en su país de origen pues literalmemente “no me fío de estos y por algo pago mi mutua ¡c*ñ*!…”, así como información fiscal sobre la declaración de dinero aparecido por defecación espontánea sin previa impresión desde los países emisores y la posibilidad de enviarlo con una bolsa hermética a sus cuentas suizas. En principio y hasta que algún organismo vivo se pronuncie al respecto, el dinero defecado es ilegal, pero como se ha comprobado en cada oficina emisora de cada país monetariamente defecado, los billetes y las monedas llevan impreso números consecutivos con sus respectivas impresiones…increíble….un hecho que se salta cualquier reglamentación y legalidad vigentes en cualquier estado emisor de dinero; un hecho insólito que en el caso de convertirse en una epidemia podría suponer un serio peligro para los pilares de los sistemas financieros nacionales e internacionales, crearía todo un desbarajuste económico con los consiguientes efectos secundarios en todo el planeta economizado, esto es, inflación/devaluación masiva, pérdida del control sobre el líquido por parte de los bancos y estados, autogestión incontrolada del dinero por parte de la ciudadanía, vamos, un caos; la gente podría disponer del dinero que quisiera en función de la capacidad deyectora de cada uno, todo un exceso para los parámetros lógicos sobre los que construimos nuestra sociedad; las personas afectadas podrían crear auténticos bancos de dinero negro, traficando con las divisas defecadas sin ningún control, un estado dentro del estado por si no hay ya estados dentro del estado; algo que quebranta las normas de cualquier sistema democrático o totalitario, un hecho filosófico que trae de cabeza (nunca mejor dicho) a filósofos, a los consejos de sabios recién recuperados en los países avanzados y sub-avanzados; un maná de falsa esperanza pàra las naciones ultra-sub-avanzadas pues ahora sólo falta que alguna farmacéutica desaprensiva (menos mal que son las menos) invente la píldora que provoca la exoeconofagia e introduciéndola sabiamente en círculos marginales, almas sin ética la vendan al mejor postor quien podrá “disfrutar” de la defecación a voluntad de dinero, un desastre… un manantial de codicia en manos de la gente, corruptela sin control por doquier.

 El estado y sus socios bancarios, en íntima correlación per se, se apresuran a aprobar un código penal específico con toda la jurisprudencia sobre el caso. Como aperitivo a nuestros hambrientos lectores, avanzamos algunos puntos ahora, aquí, en primicia escrita:

Art.2- todo aquél afectado de exoeconofagia deberá informar a las autoridades sanatorias pertinentes.

Art.2-1- al primer síntoma que llame

Art.3-5-quien retrase en informar y así sea descubierto por los cuerpos policiales creados para controlar, escoltar y vigilar a los afectados o sea denunciado por algún ciudadano colaborador de la negligencia tal será juzgado por rebelión y sometido a la Ley Punible de Graves Delitos Contra el Estado (L.P.G.D.C.E).

Art.6-3-el dinero defecado será destruido según el protocolo de actuación pendiente de aprobación, antes no.

Art.6-4-no hay excepción ante ninguno caso excepcional. 

Art.9.66- el C.A.C.A.S (Cuerpos Automáticos de Control Asistencial y Seguridad) es el cuerpo policial referenciado en el artículo 3-5; sus miembros dispondrán del siguiente equipamiento de uso obligatorio:

-máscara anti-gas / esposas aromáticas fétido-neutralizadoras / enemas con dispositivo magnético para sustracción de materia monetaria no defecada / escobillas del wáter / cuñas hospitalarias /kit médico de hipnosis a distancia.


El vademécum internacional aún no contempla ningún remedio para la exoeconofagia; esperamos la rápida acción curativo-preventiva de los organismos farmacéuticos en también íntima y efectiva colaboración inter-institucional.

Volviendo al primer caso oficialmente declarado, J.A Blesa Martín ha sido ingresado debidamente y en estos momentos se halla en observación. Como ha explicado el afectado a nuestro redactor en una entrevista personal, cuando informó a su esposa e hijos de su sorprendente (y no menos dolorosa) evacuación, creyeron haber encontrado milagrosamente la solución a la penosa situación económica que como en otras muchas familias patrias imposibilita la consecución de una vida digna en la que disfrutar de ahorros, permitirse vivir holgadamente, pagar los estudios en el extranjero de los hijos e incluso, porqué no, una tercera residencia estival en un pueblo costero sobre-urbanizado.

Como apunte humano a la historia, como contrapunto sociológico sobre el comportamiento humano en este artículo riguroso, ilustra esta historia y los próximos casos que puedan darse, el extraño proceso emocional en que el afectado y su ámbito personal se ven inmersos; agobiados por el dilema moral de mantener en secreto la enfermedad y así poder beneficiarse, a costa de la salud del defecante, de la súbita riqueza proporcionada, todo un abanico dicotómico se abalanza sobre las personas arrastrándolas en un mar de confusión ética individuo vs sistema, … y tras este apunte que justifica la humanidad de este artículo, volvemos al objeto central de la noticia. Según Juan: “primero sentí que nos había tocado la lotería, pero enseguida me di cuenta de que esto es un castigo…una desgracia…he llegado a defecar fajos del grosor de una funda de gafas, con goma elástica y todo…”.

No debe ser agradable, ciertamente.

Algunos tertulianos radiofónicos comentan el mal gusto de la naturaleza burlándose de la creación humana, que como es posible que se desencadene un proceso en el que como resultado hay que limpiar la mierda de los rostros impresos de ilustres personajes mundiales, que como es posible que un órgano digestivo disponga de la inteligencia necesaria para fabricar papel o piezas de metal, imprimirles unos caracteres, unos dibujos y via anal deposite al mundo unas copias exactas a los originales fabricados con muchas máquinas y tecnología punta.

Insólito.

El McRamey Institute for Strange Things Earth Round Year (M.I.S.T.E.R.Y) haciendo uso de orangutanes (casualmente indonesios) para sus pruebas clinicológicas, está experimentando el desarrollo de la exoeconofagia provocada con el fin de dar con la solución y con una plausible vacuna preventiva.

La vacuna para no defecar dinero será inmediata implementación masiva y gratuita en la toda la población, incluyendo recién nacidos y enfermos terminales.

Los gobiernos planetarios, en caso de ser un éxito el experimento, plantean la supresión de las fábricas de billetes y monedas convencionales (con la lógica despedida de miles de trabajadores fieles y honestos) para sustituir el método de producción por seres vivos especialmente tratados para el caso, preferentemente grandes mamíferos, sino incluso humanos castigados por la ley como contemplan los EUA (Estados Únicos de Arémica). Los países en los que no habitan grandes mamíferos han planteado sus quejas. La India, Siberia Oriental (que ya está clonando mamuts en serie) y Japón (que posee los derechos sobre todas las ballenas nadadoras del mundo) son las primeras en demoler sus fábricas convencionales de dinero exultantes ante el pronto éxito del ensayo cliniquista.


 J.A Blesa Martín ha firmado un contrato con una conocida productora de televisión para ofrecer entrevistas en todas las franjas horarias posibles en cuanto salga del hospital, protagonizar un espectáculo-realidad (antes conocidos como reality-show) y anunciar una marca de laxantes (DINEROL).

 En la misma entrevista personal con el redactor, ha comentado la gran lección moral que está sonsacando de la vivencia, como él mismo dice: “la avaricia rompe el saco (sic)”.

El F.M.I (Fondo Mandatario Internacional) ha publicado una nota en todas las agendas del próximo año, de venta en papelerías y gasolineras, en la que ilustra con unos versos en métrica medieval el lado poético del dinero y la necesidad del ser humano de tener fe en las instituciones desde la confianza y la humildad, pues seguramente la exoeconofagia es la prueba de que dios existe y nos castiga por nuestra avaricia sin límites, que para eso existen ellos para ponerle límites con tipos de interés; todo ello en métrica asonante.

Les mantendremos informados.